Anabel

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sábado, 26 de septiembre de 2015

Cosas que me gustan: La visita, de M. Night Shyamalan




Adelante, no tengas miedo... Métete en el horno a darle brillo, cielo...

 Antes de nada, aviso: la siguiente crítica puede estar plagada de SPOILERS.

Dicho lo cual, hablemos de La visita

Con las películas de su director, M. Night Shyamalan, he tenido reacciones diversas, así que no puedo decir "oh, me encanta Shyamalan" o "buff, no, ese hombre hace cosas muy pretenciosas", opiniones extremas en las que la gente que conozco suele agruparse. 

Yo, en cambio, creo que algunos de sus trabajos son francamente buenos por la tensión y las atmósferas tan particulares que crean (a medio camino entre el cuento de hadas tenebroso y el suspense envuelto en drama de tomo y lomo), la originalidad de sus argumentos, y sus ritmos, con tramos morosos o acelerados dependiendo de lo que se cuenta. 

Así, os diré que El sexto sentido (cómo no) me gustó mucho y que por ahora es la obra que más me agrada del director. El protegido me pareció una frikada en cuanto salí del cine pero algo después, más digerida, le encontré muchas virtudes, entre ellas, que el elemento fantástico irrumpa sin complejos en mitad de un entorno gris y urbano. Porque me gustó ver la historia de un padre y un niño tristes y aparentemente vulgares revelándose como todo un equipo en busca de una impactante verdad. Y bueno, el villano de la función me pareció un personaje siniestramente insólito.
¿Habrá una tercera intervención Willis/Shyamalan?
¿Resucitará Tarantino a H. J. Osment?
Lo mismo me pasó con El bosque (la tensión durante toda la película no me la quitó nadie por mucho que el final me hiciera lanzar un "¡venga ya!"): pasado un tiempo prudencial después de verla la digerí mejor y terminé viéndola como una fábula en forma de película de suspense llena de simbologías más o menos sutiles pero que le iban bien a la atmósfera que la envolvía. 
El incidente, de nuevo, me hizo pensar si aquello era un cachondeo o una genialidad (era casi cómico encontrarme en cada fotograma con el ceño fruncido de Mark Wahlberg y los ojos manga de Zooey Deschanel), pero otra vez llegó el tiempo de reposo tras el visionado y llegué a la conclusión de que el asunto no estaba nada mal, que la historia estaba tan bien contada como merecía, y que había algunas escenas brillantes por impactantes y aterradoras. 

Pero dejemos ya los trabajos pasados de Shyamalan: no quiero opinar sobre La joven del aguaAirbender, y After Hearth. Porque no diría cosas nada buenas... Tampoco sobre Señales, que aunque no me disgustó, no me dejó el mismo buen sabor de boca que las películas que he mencionado en el párrafo anterior. 

La visita. De qué va... 


La próxima abuelita de Master Chef...
Deseando que el jurado sea borde con ella


Un par de hermanitos, linda y muy inteligente niña de quince y travieso y aficionado al rap niño de trece, van a pasar una semana de vacaciones con sus abuelos maternos, que viven en una gran casa apartada en otra ciudad. Mientras tanto, su madre treintañera se irá de crucero con su nuevo novio. La peculiaridad de esta familia es que el padre les abandonó hace tiempo porque se enamoró de otra mujer y que la joven madre lleva quince años sin hablarse con sus padres porque estos llevaron muy mal que la muchacha, con apenas diecinueve años, les abandonara para fugarse con su profesor de la high school: el que luego fue el padre de sus hijos. Pero resulta que gracias a Internet la hija pródiga vuelve a ponerse en contacto con sus padres, se reconcilian, y para que conozcan a sus nietos se los envía esa semana que ella se va de vacaciones. 
Ya tenemos premisa: los niños van a pasar una semana con un par de ancianos que son sus abuelos pero a los que no conocen de nada. 

La película, creo que ya es hora de decirlo, está rodada en forma de falso documental con la excusa de que la niña quiere ser cineasta de mayor y hace ya sus pinitos, todo el rato cámara en mano y con sus programas de edición, sus ordenadores última generación, etc... Y aunque es algo que no me suele gustar mucho (me marea y creo que les quita un poco de seriedad a las películas), en este caso considero que es un acierto. Así el espectador asiste al mismo desconcierto creciente que los chavales, porque resulta que los abuelos son raros, muy raros: cada vez más raros. 
Cinema verité... de morirse.
Que tiemble la bruja de Blair...

La abuela, que parece una reina de la belleza que ha madurado bastante bien gracias a algunos arreglitos, pese a estar risueña y sonriente continuamente y a ser una magnífica cocinera (no deja de cocinar cosas ricas para todos, repostería especialmente), por las noches se vuelve una especie de sonámbula endemoniada. Vaga de un lado para otro a gran velocidad, se desnuda y araña paredes, vomita como un tragafuegos escupe sus llamaradas, se pone en modo arácnido o niña de The Ring, y otras lindezas. Y bueno, por el día tampoco es que sea muy normal: persigue a sus nietos como un depredador a cuatro patas fingiendo jugar al escondite, le dan ataques de risa histérica, o le pide a su nieta que se meta entera enterita en el horno... para limpiarlo. 

Y el abuelo... Aunque parezca más sereno y racional, no. No lo es. También tiene lo suyo. Esconde pañales echados a perder en el granero, se arregla para asistir a fiestas de disfraces que debieron  de celebrarse hace mucho tiempo, ataca a vecinos arguyendo que les siguen o les miran mal, limpia cuidadosamente armas de fuego y luego se las pone en la boca...
¿Que el abuelo está algo mejor que la abuela? No lo creo...

Y el estado de los viejos va empeorando a velocidad pasmosa (estoy convencida de que Shyamalan ha pasado más tiempo del que habría deseado en contacto con la cara más triste y amarga de la Tercera Edad, cuando el cuerpo y la cabeza dejan de responder), hasta el punto de que los niños temen por sus vidas. Sobre todo, cuando por fin le ponen a su madre el ordenador delante de los abuelos para que los vea (sin que ellos se den cuenta) y ésta les hace una terrible revelación... 
"Mamá, ¡sácanos de aquí! ¡Preferimos las colonias de la Caja de Ahorros!"

No creo que esta crítica ya bastante plagada de SPOILERS necesite nada más en cuanto a argumento. Sobre la impresión que me ha provocado, seré breve: La visita me ha gustado mucho. Los actores son magníficos, sobre todo la abuela chiflada y poliédrica (Deanna Dunagan, toda una bruja de Hansel y Gretel). El abuelo está espléndido en su contención, y los críos son una maravilla de naturalidad y expresividad. Especialmente, cuando le dan un toque cómico al terror que están viviendo, algo para lo que el niño sobre todo es un crack. 

Y como no podía ser de otra forma, las marcas de la Casa Shyamalan están por todas partes. Las acciones compulsivas y repetitivas de la abuela cuando está ida recuerdan mucho a las de la anciana suicida de El incidente, el "monstruo" que hizo que el abuelo dejara su curro tiene mucho de los bichos de La joven del agua, y los niños, al haber sido abandonados por su padre, adolecen de carencias afectivas cuajadas en extrañas costumbres y manías que hacen pensar en el crío solitario y depresivo  de El sexto sentido
"Pregunta, pregunta, hijita... Pero como no me guste la pregunta, atente a las consecuencias..."

En resumen, y como puse en una red social: La visita emana esa clase de terror que envuelve a las historias que se cuentan los críos entre ellos para aterrorizarse porque recurre a elementos básicos pero infalibles, y además está narrada con la morosidad y los aderezos necesarios como para hacer un híbrido entre suspense y horror. Eso sí, yo le quitaría la última escena.

Ya me diréis qué os ha parecido. 




1 comentario:

  1. ¡Me has convencido! Qué ganas de ver a la abuelita chiflada cocinando nietos al horno ;P

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