miércoles, 16 de diciembre de 2015
Oferta de trabajo: No Comment
La persona seleccionada tendrá un plan de carrera que consistirá en una formación y trabajo por diferentes puestos, durante 6-8 meses, desde mozo de almacén a jefe de equipo para conocer en profundidad la empresa.
Se ofrece:
Un plan de carrera. En un inicio, la persona seleccionada, pasará durante 6-8 meses por distintos puestos como peones en los que trabajarán de lunes a domingo con un día de libranza. Más tarde, pasarán a un puesto de mando intermedio hasta llegar al puesto de trainee de RRHH.
La banda salarial será de 14 710,50 EUR brutos/año.
sábado, 12 de diciembre de 2015
La película que todos deberíamos ver estos días: Techo y comida
Techo y comida, dirigida por Juan Miguel del Castillo, es una película española humilde, delicada, contenida y sentida.
Muestra la historia de una madre soltera y su niño de ocho años que están a punto de quedarse en la calle. La madre, una joven que no cuenta con familia ni con amigos y que no tiene estudios ni preparación de ningún tipo, lleva tres años y medio en el paro sin empleo ni ayudas. Sólo una amable y sensible vecina que le da todo lo que puede (agua, comida, champú) y un precario y esporádico trabajito repartiendo propaganda logran que la muchacha tire para adelante.
Sus grandes esperanzas son que la cojan para trabajar en la limpieza y que le concedan una ayuda oficial, pero lo primero nunca llega y lo segundo se hará esperar. Y la amenaza del desahucio cada vez se hará más firme.
El guión me ha parecido muy acertado porque en vez de darle al espectador todo mascado y explicado, deja bastantes lagunas e incógnitas (¿De dónde exactamente viene su protagonista? ¿Cómo puede ser que haya terminado así? ¿Qué va a ser de ella?) a colmar por quien está al otro lado de la pantalla y pone el foco en lo esencial, en lo que verdaderamente importa: en contar el día a día de esa pobre pero orgullosa mujer que puede con todo y con todos pero sin matar una mosca, que vive y lucha por ella y por su hijo (por su hijo más que nada: es capaz de rugir de hambre por él) casi por inercia, sin plantearse siquiera la opción de declararse rendida y hundida.
El guión me ha parecido muy acertado porque en vez de darle al espectador todo mascado y explicado, deja bastantes lagunas e incógnitas (¿De dónde exactamente viene su protagonista? ¿Cómo puede ser que haya terminado así? ¿Qué va a ser de ella?) a colmar por quien está al otro lado de la pantalla y pone el foco en lo esencial, en lo que verdaderamente importa: en contar el día a día de esa pobre pero orgullosa mujer que puede con todo y con todos pero sin matar una mosca, que vive y lucha por ella y por su hijo (por su hijo más que nada: es capaz de rugir de hambre por él) casi por inercia, sin plantearse siquiera la opción de declararse rendida y hundida.
La película tiene grandes aciertos, entre ellos, mostrar cómo una persona desempleada y abandonada por el sistema puede guardar ese tipo de dignidad y amor propio que sobrevive a cualquier catástrofe humana y que impide suplicar ayuda o mostrarse abatido. También está bien que a base de acertados pincelazos se burle un poco de cómo la religión y la pasión desmedida por el fútbol pueden seguir siendo los apoyos espirituales de personas que no tienen nada.
Y desde luego, lo mejor de la película son las interpretaciones de su protagonista, Natalia de Molina, que borda su papel de muchacha contenida y silenciosa pero orgullosa y luchadora (sólo una actriz prodigiosa puede cargar con la cámara durante hora y media de metraje) y la de Jaime López, el jovencísimo actor que interpreta a su niño con gran sensibilidad y naturalidad.
Y desde luego, lo mejor de la película son las interpretaciones de su protagonista, Natalia de Molina, que borda su papel de muchacha contenida y silenciosa pero orgullosa y luchadora (sólo una actriz prodigiosa puede cargar con la cámara durante hora y media de metraje) y la de Jaime López, el jovencísimo actor que interpreta a su niño con gran sensibilidad y naturalidad.
La pena, que la vayan a quitar de los cines en nada. No está teniendo nada de éxito.
Aquí el trailer.
viernes, 4 de diciembre de 2015
El Defensor del Parado
en España ya es una Realidad.
Y tiene grupo de Facebook y Twitter; os animo a engrosar sus filas.
Y tiene grupo de Facebook y Twitter; os animo a engrosar sus filas.
Tengo el honor de haber sido aceptada en el grupo que ha creado esta (actualmente) imprescindible figura y que hará lo que pueda para que sea admitida de forma oficial, escuchada y apoyada.
Aún está en una primera fase, definiéndose, buscando ramificaciones y refuerzos, pero ya existe.
Ya era hora, ¿no?
Aquí el enlace a su primer vídeo en YouTube.
Os seguiré informando.
jueves, 3 de diciembre de 2015
Más entrevistas fallidas
Mis entrevistas de Madrid. Willkommen, bienvenue, welcome! Fremde, etranger, stranger...
Una consultora famosa a nivel internacional me ofrecía
un trabajo como administrativo de comercio exterior. Entrevista con dos
muchachos jóvenes y amables en español, inglés y francés. No me dieron el
trabajo. No volví a saber de ellos.
Una ETT de Madrid. Una chica muy amable me hizo una
entrevista en inglés para un puesto de administrativo y después me dejó sola
veinte minutos para que le hiciera una traducción en francés que debían
corregir los de la empresa que le había encargado a ella el
administrativo. No pasé la entrevista y no volví a saber de esa ETT.
Otro trabajo de administrativo, esta vez, en una
pequeña empresa de informática. Brevísima entrevista sin prueba idiomática. No
me escogen.
Un famoso bufete de abogados me citó por mail, en un
extraño mail que tampoco dejaba muy claro lo que deseaban de mí. Una vez en el
bufete, frente a un chico joven que sonreía demasiado y que era demasiado
amable, descubrí que lo que querían era venderme un Master. Me hice la tonta, como
si ya lo supiera. “Me vuelvo a mi casa para pensármelo”, les dije. Obviamente,
ni les respondí (Glenda opinó que debería haberles organizado un cisco y pedido
el dinero del viaje).
Me llaman de una ETT para un puesto de tramitadora de
siniestros de hogar en una compañía aseguradora justo cuando acabo de volver de
Madrid de una entrevista fallida. Le explico a la chica que en realidad resido
“temporalmente” en Bilbao pero que si me da al menos dos días, vuelvo a Madrid
para vernos las caras. Me dice que ok, que me llamará pronto para darme cita.
No vuelvo a saber de ella.
Me escribe un consultor de otra famosa consultora de
RR.HH. a nivel internacional. Que quiere conocerme esa misma tarde, que ha
visto que me he apuntado a varios procesos de selección que él lleva. Le
explico que estoy en Bilbao temporalmente pero que si me da dos días, podemos
concertar una cita en Madrid, que estaría encantada, y que no tengo cargas familiares
y que puedo permitirme el traslado a nivel nacional, internacional y espacial.
No me responde nunca el mail.
lunes, 30 de noviembre de 2015
En Navidad, ¿qué le dirás a tu cuñado cuando pregunte por trabajo? ¡Aplica ya!
La ocurrencia que da título a este post no es de mi cosecha, no. Es el reclamo que ha escogido para estas fechas tan señaladas una célebre página de búsqueda de empleo que avisa de los procesos de selección que se traen entre manos tropecientas empresas de este país.
La cosa puede hacer más o menos gracia (no olvidemos cómo nos gusta en España sacar al "cuñado" cada dos por tres para hacer gracietas), parecernos poco, nada, algo o muy ocurrente, y estoy segura de que habrá personas que se sientan directamente ofendidas.
Yo no soy de estas últimas, que quede claro, lo que no quita para que el slogan de marras me parezca digno de análisis.
Porque vamos a ver, semejante reclamo para que todos los parados de España nos pongamos a buscar curro como cosacos before Christmas, a mí lo que me hace pensar es que tener un buen empleo, más que dignidad, un medio de subsistencia y ciertos síntomas de autorrealización, lo que nos da es un barniz de importancia y distinción. Y a la sazón, un motivo de envida para personajes de nuestro círculo que no nos caen especialmente simpáticos. En fin: el que sintamos no solo que somos de esos miembros de la sociedad que tienen una vida como il faut, sino que ocupamos una de las mejores tribunas.
Vamos, que en la frasecita del día podríamos poner, en vez de "cuñado", "tu suegra criticona", "esa amistad de toda la vida que siempre tiene que quedar por encima", "la cotilla del quinto" o "tu primo el toca.......", que pillaríamos por dónde va la cosa.
Y francamente, creo que darle al trabajo estas "utilidades" es algo que deberíamos evitar a toda costa por el bien de nuestra salud mental. Todos los que estéis leyendo este post estoy segura de que conocéis a más de una persona que sin ser especialmente valiosa, humanamente y profesionalmente hablando, ocupa un puesto de trabajo envidiable, o que siendo merecedora del mismo, lo consiguió gracia a tal o cual contacto.
¿No es hora ya de dejar de lado estas infantiladas? Sobre todo si tenemos en cuenta la coyuntura tan negativa que estamos viviendo. Millones de personas con grandes habilidades de todo tipo están sin empleo en este país porque no están siendo valoradas como se merecen, porque no caen en gracia a nadie con poder, o porque no hay vacantes para ellas. Y no creo que esta gente tenga que sentirse avergonzada cuando su cuñado o la medusa de turno le pregunte con una risita condescendiente que si ya ha encontrado trabajo.
Como ya dije en el post anterior, POR FAVOR, HACEDME CASO:
NO OS AVERGONCÉIS POR ESTAR EN EL PARO
JUNTÉMONOS, CONTEMOS NUESTRAS HISTORIAS, HAGÁMONOS OÍR.
NO TENEMOS LA CULPA DE ESTAR COMO ESTAMOS.
Vamos, que en la frasecita del día podríamos poner, en vez de "cuñado", "tu suegra criticona", "esa amistad de toda la vida que siempre tiene que quedar por encima", "la cotilla del quinto" o "tu primo el toca.......", que pillaríamos por dónde va la cosa.
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| ¿Enténdeis lo que dice Romy? Pues eso... |
Y francamente, creo que darle al trabajo estas "utilidades" es algo que deberíamos evitar a toda costa por el bien de nuestra salud mental. Todos los que estéis leyendo este post estoy segura de que conocéis a más de una persona que sin ser especialmente valiosa, humanamente y profesionalmente hablando, ocupa un puesto de trabajo envidiable, o que siendo merecedora del mismo, lo consiguió gracia a tal o cual contacto.
¿No es hora ya de dejar de lado estas infantiladas? Sobre todo si tenemos en cuenta la coyuntura tan negativa que estamos viviendo. Millones de personas con grandes habilidades de todo tipo están sin empleo en este país porque no están siendo valoradas como se merecen, porque no caen en gracia a nadie con poder, o porque no hay vacantes para ellas. Y no creo que esta gente tenga que sentirse avergonzada cuando su cuñado o la medusa de turno le pregunte con una risita condescendiente que si ya ha encontrado trabajo.
Como ya dije en el post anterior, POR FAVOR, HACEDME CASO:
NO OS AVERGONCÉIS POR ESTAR EN EL PARO
JUNTÉMONOS, CONTEMOS NUESTRAS HISTORIAS, HAGÁMONOS OÍR.
NO TENEMOS LA CULPA DE ESTAR COMO ESTAMOS.
miércoles, 25 de noviembre de 2015
Donando un eurito...
el grupo de Facebook "Españoles en el exilio"
lo tendrá más fácil para sacar adelante un doumental estilo
En tierra extraña, de Icía Boallín, del que ya hablamos por aquí.
Está bien que los que estamos padeciendo la Maldición del Desempleo tanto en España como en el exilio nos hagamos oír de vez en cuando.
Y si encima lo hacemos de esta forma, sin matar una mosca, creo que sería muy triste ignorarlo.
Porque sin ánimo de ofender a nadie, creo que los que estamos pasando por esa situación tan injusta y dolorosa pecamos a veces de "anestisamiento" o paralización; incluso nos llegamos a avergonzar y a aislar como si tuviéramos la culpa de lo que nos está pasando.
Creo recordar que eso en Derecho Penal se llama la culpabilización de la víctima.
Y yo os digo que hay que evitarlo a toda costa.
viernes, 20 de noviembre de 2015
A mad world
La televisión estaba trufada de debates políticos. El
país gemía herido de muerte por culpa de incontables casos de corrupción, y sus
protagonistas, colaboradores necesarios, vasallos y líderes espirituales, en
vez de sentirse avergonzados, parecían crecerse ante los inquisitoriales dedos
acusadores que les señalaban como deshonrosos ladrones. Los tertulianos de la
tele, divididos en dos flancos extremos, se dedicaban a despedazarse verbalmente
como verduleras sociópatas, los moderadores tomaban partido por una u otra
postura dependiendo del canal en el que estuvieran, surgían monstruos, dioses y
héroes mediáticos y nuevas formaciones políticas prometiendo arreglar el desaguisado,
y éramos muchos los que recibíamos sus indignadas proclamas, soflamas y
sentencias como bálsamo para los oídos, pero yo, en particular, acababa un poco
empechada de aquel banquete de grandes esperanzas. Mientras desayunaba, veía en
la televisión la primera tanda de estos debates, pero a los pocos minutos me sentía
tan saturada y nerviosa que terminaba por buscar aquel programa sobre crímenes
imperfectos. Prefería ver a norteamericanos psicopáticos que se pasaban el día
en la carretera, asesinado y transportando muertos de un Estado a otro, y a los
avispadísimos sheriffs y detectives que les acababan cazando por mínimos
errores.
Y también había futbol, mucho futbol, futbol a todas
horas, en forma de todo tipo de ligas, copas, torneos y amistosos, con sus
jugadores estrella haciéndose un hueco en la Historia gracias a sus habilidades
con el balón y sus conflictos humanos y profesionales. Y telebasura, mucha
telebasura en la que criaturas desvergonzadas y amorales gritaban y blasfemaban
como si cada día de su vida corrieran el riesgo de ser arrastradas al infierno
si se comportaban con elegancia y contención; series de entretenimiento con
toda clase de argumentos protagonizadas por jóvenes y atractivos actores que
hablaban con miradas penetrantes y seseos y susurros y se parecían demasiado
los unos a los otros, y que luego iban a fiestas y a festivales tan dispuestos
a hablar de sus futuros proyectos como de sus estilismos, con tanto brillo,
maquillaje y preparación a cuestas que apestaban a sintetismo y afectación.
E Internet ardía en noticias graves y estúpidas, en
imbecilidades hechas o dichas por celebridades y sus romances de pacotilla,
siempre enrollándose, desenrollándose y volviéndose a enrollar entre ellos o
con pobres anónimos que buscaban sus quince minutos de gloria, y haciéndose
fotos a sí mismos, solos, en pareja o en grupo, fotos de sus pechos, traseros y
abdominales, recién levantados o comiendo, vestidos, desnudos y semidesnudos,
en cruceros o rodeados de niños malvestidos de piel oscura.
Y había modelos, tandas y tandas de esqueletos
bronceados con palos en vez de piernas, bolas de silicona cosidas en el pecho y
melenas extra-largas posando en bragas y en alas, brazos en jarras, rostro de
perfil y boca entreabierta, mirando desafiante a un público al que enloquecían.
Y ropa, toneladas de ropa, trapos y trapitos, de precios irrisorios o
inalcanzables, bolsos y zapatos de todas las formas y colores posibles,
mezclados y remezclados, vestuarios enteros criticados por presuntos expertos y
mostrados por aficionados pretendiendo ser famosos o por famosos oficiales que
parecían querer decirnos cómo debíamos vestirnos para ser un poco menos
vulgares aunque nunca fuéramos a ser tan estilosos como ellos.
Había tantos datos… Montañas de datos en la Red, datos
macroeconómicos, sociológicos, astronómicos o nutricionales, todos mezclados,
casi sin contrastar y organizados sin criterio alguno en páginas y más páginas
multicolores, llenas de pestañas que llevaban a otras páginas con otras
informaciones que a su vez llevaban a otras páginas con otras informaciones que
a su vez…. Y vídeos y videoclips, de raperos desafiantes cubiertos de oro y
rodeados de tipas en bikini con el culo en pompa, afectados grupos indies, divas gritonas vestidas como
strippers de barra americana, bromas estúpidas, monólogos con o sin gracia,
conspiraciones demostradas con mayor o menor sentido del ridículo, curiosidades
varias y gatitos adorables, toneladas de gatitos peludos dormitando o volteando
en el aire, y video-tutoriales sobre todo tipo de disciplinas (lo mismo te
enseñaban a hacer una tarta a los tres chocolates que un kalasnikov casero). Wikipedias y frikipedias, artículos de diarios
online, blogs de opinión personal de gente desconocida o muy conocida, y miles
de foros y debates trufados de pseudónimos de colegial amongolado y emoticones
burdos y epilépticos donde todos podían opinar de todo en cualquier idioma y
país comiéndose la gramática y la sintaxis a dentelladas, insultar a famosos y
a desconocidos y explotar de rabia o amor frente a la pantalla inerte de su
ordenador, en pijama o en chándal, sin afeitar o con el pelo sucio, mientras su
cocina ardía en llamas y su vida social, la real, la de carne y hueso, se
desmoronaba a marchas forzadas. Todos querían salir desnudos o semidesnudos y
comportarse como rock-stars, desde
políticos a cocineros pasando por deportistas o paleontólogos, y las estrellas
del porno querían convencer al mundo de que eran grandes intelectuales y por eso
tocaban instrumentos, cantaban y publicaban libros. Las etiquetas ya no tenían
sentido porque todas ellas eran intercambiables, acumulables y eliminables,
pero, paradójicamente, había más etiquetas que nunca.
Y adulterando aún más toda aquella adulterada
información, anuncios, anuncios por doquier, de coches, champú, ropa barata y
comida rápida y sabrosa, yogures milagrosos y cremas caníbales, aquí y allá, en
esquinas, márgenes y centros, un manotazo de descuido, y voilà!, te tenías que tragar el anuncio entero, enterito, entero.
También te ofrecían ligar online y hacer donaciones al Tercer Mundo sin
levantar el trasero de la silla y los deditos del teclado, siempre fiel y
servil al devorador Saturno tecnológico.
“El día que el Mundo estalle en pedazos pillará a la
mayor parte de su población hablando de futbol, móviles, realities y anorexia”. Anabel dixit.
Y luego, naturalmente, estaban Infojobs y compañía:
mis inútiles hadas madrinas de la búsqueda de trabajo online.
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