lunes, 1 de febrero de 2016

"Con muchas ganas de trabajar"

Pequeña reflexión del día.

Esto va para los que redactan las ofertas de empleo que se publican en diarios, páginas de Internet, etc, etc...

¿De veras creéis que hay que especificar que buscáis personas "con muchas ganas de trabajar"?
¿No llegáis a la conclusión de que en un país con más de seis millones de parados la gente que está en el paro, sobre todo los parados de larga duración, tienen "muchas ganas de trabajar"?

Seamos serios, sensatos, humanos y profesionales, por favor. Son cualidades que quien firma esto echa mucho de menos en consultores de RR.HH. en general, en entrevistadores en particular.

Buen día a todos.


viernes, 15 de enero de 2016

La muerte de David Bowie

me ha pillado por sorpresa (¿alguien sabía que este hombre estaba tan enfermo?), y me ha dejado rara, con el cuerpo extraño y la cabeza rebelde, bombardeándome cada poco (por la noche especialmente: entonces los recuerdos se vuelven asesinos) con imágenes y sonidos suyos que han formado parte de mi vida.




Lo descubrí muy de cría, en Dentro del laberinto, esa película tan especial y tan llorada por los de mi quinta. La rodó en 1986, con aquella niña preciosa de pelo negro llamada Jennifer Connelly, rodeados ambos de muñecos descacharrantes, en una época gloriosa para las películas de aventuras en las que los directores de cine no tenían miedo a jugar con guiñoles.
Los ingenuos que crean que poner bichitos peludos en un filme puede restarle seriedad es que no conocen la capacidad de provocar inquietud o tembleques que tienen estos personajes, a medio camino entre adorables peluches y criaturas sobrenaturales. O es que directamente no han visto a los Gremlins malos o a los villanos de El cristal oscuro

Dentro del laberinto nos encantó a muchos, sí. Jareth, el personaje de Bowie, parecía haber sido diseñado especialmente para él, aunque se dice que los favoritos eran Michael Jackson y Sting. 
Pero Bowie hizo un trabajo insuperable al prestar carne y voz al ¿diabólico? y misterioso monarca de los Goblins, un noble de estética dandi/manga (esos pelos a lo Caballero del Zodiaco) empeñado en quedarse con el hermanito de Sarah, una joven subyugada por el poder de la literatura fantástica. Aunque parecía que, pese a la tremenda diferencia de edad (23 años), era Sarah el verdadero objetivo de Jareth.


Sarah y Jareth: el amor imposible de los 80


En fin... Se puede decir que ese personaje de rostro, ropas y actitudes tan peculiares simboliza para mí la magia y el encanto de toda una década fantasiosa, freak, brillante, rockera, rebelde, exagerada, algo infantil y un punto hortera: los 80. 

Aquí un vídeo en el que una Jennifer Connelly actual  cuenta lo majo que le pareció Bowie. 

Tras esta fascinación infantil por el Rey de los Goblins, hubo mucho más en mi historia de admiración y curiosidad por el Duque Blanco (su sobrenombre más bonito, en mi opinión), del que los adultos de mi entorno decían que tenía cada ojo de un color o que estaba casado con una negra espectacular de nombre exótico. Hubo más, sí, porque descubrí su música, y qué os voy a contar sobre su música y sus locos alter egos... En mi novela Anabel perdió el control, que cada vez creo más que va a limitarse a mostrar algunos de sus trocitos en este blog, la protagonista tiene la sana costumbre de invocar a David Bowie y su Space Oddity para escapar de la realidad y pasear con su versión espacial, Ziggy Stardust, por el universo. 

Y también hubo más películas del artista que ya más crecidita, me dejaron ver, como El ansia (Bowie de vampiro decadente y elegante, ¿por qué demonios nadie volvió a pedirle que lo hiciera?), o la durísima Feliz Navidad, Mr. Lawrence (si habéis leído Estupor y temblores, de Amèlie Nothomb, atentos a cuando menciona la película). 

Y así, con el paso de los años, Bowie fue convirtiéndose en una leyenda de mi imaginario artístico particular, de esos titanes a los que recurro cuando necesito volver a los "clásicos" o cuando me los recuerda cierta película, obra o situación. Pero la cosa es que podía gozar de que Bowie fuera una de mis leyendas vivas... hasta hace menos de una semana. 

Tres días después de su 69 cumpleaños y tras sacar su último disco, Black Star, va y se nos muere. 

Nunca lo vi en concierto. En 2004 estuve a punto, pero anuló su visita a la Villa de Bilbao por problemas de salud. Maldita sea. Se rumoreaba que iba a dar algunos en 2016...

Como curiosidad decir que hay una psicodélica y glam(rock)urosa película de 1998 llamada Velvet Goldime (con una banda sonora de infarto) en el que el intenso Jonathan Rhys Meyers interpreta a un trasunto de Bowie y el loco de Ewan McGregor hace lo propio con Iggy Pop (se rumorea que Bowie y Pop fueron más que íntimos). 


McGregor y Rhys-Meyers derrochando Glam



Pero ahora sólo nos queda escuchar y deleitarnos con Estrella Negra, su último doppelgänger, y dejar que la piel se nos ponga como escarpias al ver el vídeo-clip de Lazarus, porque en él Bowie, con toda su elegancia y su sabiduría y un gran sentido del humor (negro, muy negro, cómo no), nos dice que se tiene que ir muy a su pesar, que como ya sospechábamos la Muerte es una asesina despótica e insaciable que no le perdona ni a él. Pero como recuerdo nos deja todo su Arte, que no es poco.




Y estoy segura de que a la Parca no le habrá sentado nada bien cómo se ha mofado de ella.
Con Lazarus claramente le está diciendo: "Puede que hayas ganado, que finalmente me hayas arrastrado a tu reino sin billete de vuelta, pero gracias a este vídeo todos sabrán que lo has hecho de forma tan rastrera como siempre y te odiarán aún más mientras que yo sobreviviré más grande que nunca en sus memorias".

Amén. 

Good bye, Mr. Bowie. 



martes, 5 de enero de 2016

Cosas que me gustan: The Leftovers

The Leftovers



Al principio no me convencía esta serie ¿de ciencia-ficción? que me recordaba algo a The Walking Dead y Les Revenants

La premisa también me traía a la cabeza otras series (un día, así por así, el 2% de la población mundial se desintegra, y nadie sabe por qué), pero los elementos más o menos originales que ofrecía me dejaban un poco fría (como la secta de los fumadores vestidos de blanco que no hablan y acosan). 

Kevin (Theroux) en plan sheriff Rick frente a su peor y fantasmagórica pesadilla


Sin embargo, en su segunda temporada creo que la cosa ha mejorado bastante, sobre todo, gracias a sus impactantes últimos episodios. 

Basada en un libro, parece que esta temporada ya no tiene nada que ver con su novela de base. Y como tiene de guionista a uno del equipo de Lost, no es de extrañar lo desquiciante, kafkiana, y davidlynchnesca que se pone en ocasiones. 

La mayoría de sus interpretaciones son brillantes, mención especial a Justin Theroux, el atormentado y tatuado ¿héroe?, y a una insólita Liv Tyler, que aprovecha la extraña belleza que le han dado los años para dejar por fin atrás su imagen de Lolita ingenua y revelarse como una actriz muy interesante que hasta puede provocar una extraña repulsión. 



Y la banda sonora me encanta (atención al quizás demasiado manido pero genial Where is my mind? al piano). 

Aquí el trailer. Va a haber tercera temporada. Bravo. 

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Oferta de trabajo: No Comment


La persona seleccionada tendrá un plan de carrera que consistirá en una formación y trabajo por diferentes puestos, durante 6-8 meses, desde mozo de almacén a jefe de equipo para conocer en profundidad la empresa.
Se ofrece:
Un plan de carrera. En un inicio, la persona seleccionada, pasará durante 6-8 meses por distintos puestos como peones en los que trabajarán de lunes a domingo con un día de libranza. Más tarde, pasarán a un puesto de mando intermedio hasta llegar al puesto de trainee de RRHH.
La banda salarial será de 14 710,50 EUR brutos/año.



sábado, 12 de diciembre de 2015

La película que todos deberíamos ver estos días: Techo y comida




Techo y comida, dirigida por Juan Miguel del Castillo, es una película española humilde, delicada, contenida y sentida.

Muestra la historia de una madre soltera y su niño de ocho años que están a punto de quedarse en la calle. La madre, una joven que no cuenta con familia ni con amigos y que no tiene estudios ni preparación de ningún tipo, lleva tres años y medio en el paro sin empleo ni ayudas. Sólo una amable y sensible vecina que le da todo lo que puede (agua, comida, champú) y un precario y esporádico trabajito repartiendo propaganda logran que la muchacha tire para adelante.

Sus grandes esperanzas son que la cojan para trabajar en la limpieza y que le concedan una ayuda oficial, pero lo primero nunca llega y lo segundo se hará esperar. Y la amenaza del desahucio cada vez se hará más firme.




El guión me ha parecido muy acertado porque en vez de darle al espectador todo mascado y explicado, deja bastantes lagunas e incógnitas (¿De dónde exactamente viene su protagonista? ¿Cómo puede ser que haya terminado así? ¿Qué va a ser de ella?) a colmar por quien está al otro lado de la pantalla y pone el foco en lo esencial, en lo que verdaderamente importa: en contar el día a día de esa pobre pero orgullosa mujer que puede con todo y con todos pero sin matar una mosca, que vive y lucha por ella y por su hijo (por su hijo más que nada: es capaz de rugir de hambre por él) casi por inercia, sin plantearse siquiera la opción de declararse rendida y hundida. 

La película tiene grandes aciertos, entre ellos, mostrar cómo una persona desempleada y abandonada por el sistema puede guardar ese tipo de dignidad y amor propio que sobrevive a cualquier catástrofe humana y que impide suplicar ayuda o mostrarse abatido. También está bien que a base de acertados pincelazos se burle un poco de cómo la religión y la pasión desmedida por el fútbol pueden seguir siendo los apoyos espirituales de personas que no tienen nada. 

Y desde luego, lo mejor de la película son las interpretaciones de su protagonista, Natalia de Molina, que borda su papel de muchacha contenida y silenciosa pero orgullosa y luchadora (sólo una actriz prodigiosa puede cargar con la cámara durante hora y media de metraje) y la de Jaime López, el jovencísimo actor que interpreta a su niño con gran sensibilidad y naturalidad.

La pena, que la vayan a quitar de los cines en nada. No está teniendo nada de éxito.

Aquí el trailer.

viernes, 4 de diciembre de 2015

El Defensor del Parado

en España ya es una Realidad.

Y tiene grupo de Facebook y Twitter; os animo a engrosar sus filas. 

Tengo el honor de haber sido aceptada en el grupo que ha creado esta (actualmente) imprescindible figura y que hará lo que pueda para que sea admitida de forma oficial, escuchada y apoyada.

Aún está en una primera fase, definiéndose, buscando ramificaciones y refuerzos, pero ya existe.

Ya era hora, ¿no?

Aquí el enlace a su primer vídeo en YouTube.

Os seguiré informando.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Más entrevistas fallidas

Mis entrevistas de Madrid. Willkommen, bienvenue, welcome! Fremde, etranger, stranger...
Una consultora famosa a nivel internacional me ofrecía un trabajo como administrativo de comercio exterior. Entrevista con dos muchachos jóvenes y amables en español, inglés y francés. No me dieron el trabajo. No volví a saber de ellos.
Una ETT de Madrid. Una chica muy amable me hizo una entrevista en inglés para un puesto de administrativo y después me dejó sola veinte minutos para que le hiciera una traducción en francés que debían corregir los de la empresa que le había encargado a ella el administrativo. No pasé la entrevista y no volví a saber de esa ETT.
Otro trabajo de administrativo, esta vez, en una pequeña empresa de informática. Brevísima entrevista sin prueba idiomática. No me escogen.
Un famoso bufete de abogados me citó por mail, en un extraño mail que tampoco dejaba muy claro lo que deseaban de mí. Una vez en el bufete, frente a un chico joven que sonreía demasiado y que era demasiado amable, descubrí que lo que querían era venderme un Master. Me hice la tonta, como si ya lo supiera. “Me vuelvo a mi casa para pensármelo”, les dije. Obviamente, ni les respondí (Glenda opinó que debería haberles organizado un cisco y pedido el dinero del viaje).
Me llaman de una ETT para un puesto de tramitadora de siniestros de hogar en una compañía aseguradora justo cuando acabo de volver de Madrid de una entrevista fallida. Le explico a la chica que en realidad resido “temporalmente” en Bilbao pero que si me da al menos dos días, vuelvo a Madrid para vernos las caras. Me dice que ok, que me llamará pronto para darme cita. No vuelvo a saber de ella.

Me escribe un consultor de otra famosa consultora de RR.HH. a nivel internacional. Que quiere conocerme esa misma tarde, que ha visto que me he apuntado a varios procesos de selección que él lleva. Le explico que estoy en Bilbao temporalmente pero que si me da dos días, podemos concertar una cita en Madrid, que estaría encantada, y que no tengo cargas familiares y que puedo permitirme el traslado a nivel nacional, internacional y espacial. No me responde nunca el mail. 

Madre Ciudad te devora: Metrópolis, de Ferenc Karinthy

El turista accidental . Siempre me ha resultado curioso este título y la mezcla de sensaciones que me despierta: regocijo, suspense, cierto ...